LA PRODUCTIVIDAD Y LA COMPETITIVIDAD, DE CARA AL RSH

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Los primeros y más seguros interrogantes de la sociedad civil, en el contexto de una evaluación del accionar del Estado en materia de seguridad pública, podrían ser los siguientes: ¿Cuáles habrán sido los resultados finales en términos de productividad y competitividad, obtenidos por el Estado y por los organismos encargados de la seguridad en Colombia durante el pasado siglo y el primer decenio del presente?, ¿Valdrá la pena continuar aplicando el mismo Modelo de seguridad bajo los mismos mecanismos de manera perenne?, o por el contrario, ¿Será que debe hacerse un cambio inmediato de modelo?, ¿Qué concepto tiene la comunidad, en particular las grandes mayorías sobre el Modelo aplicado por siempre en el país?, ¿Sí existirá, en el medio, algún otro Modelo que cumpla y llene los requisitos requeridos para suplir las limitaciones y falencias del que aún se aplica?

Debemos partir de una premisa y a la vez afirmación incuestionable que reza: cualquier actividad que realice el ser humano en el plano individual y en lo colectivo, necesaria y obligatoriamente debe estar siempre dirigida a mejorar las condiciones de vida, progreso y desarrollo del colectivo social en el que interactúa y se relaciona el hombre en sociedad.

La existencia o inexistencia de un acertado sistema de medición, control, seguimiento, verificación, evaluación y calificación en los planos individual y colectivo, es definitivo para lograr sinergia y excelentes resultados en cualquier ente u organismo del Estado, en tanto ayuda a la optimización del factor tiempo y minimización de esfuerzos (Regulación de tiempos y movimientos), es una  obligación impostergable.

La falta de compromiso, el bajo rendimiento, la incapacidad y la incompetencia en el hombre de seguridad, puede ser uno de los factores para que el modelo de seguridad ciudadana de siempre haya sido un fracaso perenne. Empero también es una prueba fehaciente de la fallida administración y gerencia de lo público hasta hoy aplicada, junto a la inexistencia de un verdadero y acertado sistema de medición y validación de rendimientos.

La pérdida deliberada de tiempo hace mucho daño al facilitar e impulsar los extraviados y equivocados pensamientos, matices de donde en muchas ocasiones provienen las malas y dolosas actuaciones y en general la mayor parte de problemática que todos los días debemos afrontar en desarrollo de la interacción social humana.

El desánimo, la apatía y el desgreño o desorganización administrativa de lo público, proviene de la ausencia o del empleo de equivocadas formas de planeación y proyección, de falta de sutileza en la temática, de despreocupación y en especial cuando se falla o no se alcanzan los resultados prometidos ni los esperados por el pueblo en alguna de las necesidades insatisfechas, a nadie le ocurre nada en la forma de administrar y gerenciar de hoy, de allí también procede la desesperanza y la desesperación, llevando a muchos a tomar la nefasta y equivocada determinación de optar por la filosofía del mal como forma de vida, procurando muchos solucionar por esa vía sus necesidades.

La infausta decisión en la adopción y práctica de la errada costumbre de pensar y creer que el tiempo y las circunstancias deben acomodarse y trabajar por nosotros, y no nosotros (los seres humanos) acondicionarnos a las circunstancias de tiempo, modo y espacio del trabajo y diferentes actividades de la vida en comunidad, perspectivas de donde surge la constante en pérdida de tiempo como uno de los más trascendentales factores que influyen e inciden directa y proporcionalmente en el éxito o fracaso de cualquier empresa o proyecto que nos propongamos los seres humanos en los planos individual y en colectivo en el planeta.

El “no escuchar” puede ser en verdad una de las más grandes taras, que impide y obstaculiza de plano el poder conocer la realidad en cualquier tema o asunto de interés particular o general, negación que ha hecho carrera en la administración de lo público, especial y particularmente en las instituciones castrenses y de la fuerza pública, por aquello de la formación y los reglamentos internos estrictos, en donde no hay espacio al libre pensamiento y menos a la libre expresión, de ahí que todo funcione alrededor del circuito: “cúmplase y cumplida su orden”, con la única posibilidad de análisis a revisar si es o no legal, de lo cual pende la obligatoriedad de su cumplimiento inmediato.

El individualismo y los intereses particulares o privados que priman en la actitud y actuaciones de la mayor parte de funcionarios, quienes al ver y tener en sus superiores y altos ejecutivos la guía y el norte a seguir e imitar, dedican su actividad en exclusivo y en el plano personal a trabajar en procura de lo suyo en particular, olvidando la esencia de la institucionalidad estatal a la que pertenecen y representan a toda hora, cuyo objetivo principal por el cual se creó por constitución y la ley, previa autorización del constituyente primario, fue en exclusivo para el interés común y general, que al no cumplirla, se torna en desastrosa decisión con la que abandonan de plano la significación de servidor público, sin que trabajen nunca y en nada por dicho propósito fundamental, llegando al colmo de quedar la magnificencia de la ley en la mayor parte de ocasiones representada en el funcionario de policía en la calle, quien acorde a caprichos, querencias o malquerencias, estado de ánimo, o cualquier otra clase de réditos apócrifos puede o no tomar la decisión de actuar y aplicar o no la ley.

La acostumbrada rutina de manifestar siempre encontrarse muy ocupados, realizando ciertas y determinadas actividades que en nada influyen ni tienen que ver con la función y misión que le corresponde a los funcionarios, en especial los ordenadores del gasto, desesperan y enojan a las comunidades.

Son múltiples y constantes los arranques desenfrenados y caprichosos que conllevan a actuaciones descabelladas, desenfrenadas y sin sentido, que en lugar de traer beneficios están cargadas de consecuencias lamentables, contrasentidos, malversación y pérdida de recursos, exiguos y negados resultados, que a la final se representan en inseguridad, violencia, delincuencia y pobreza extrema de siempre.

Las seis erres (los roles, los retos, responsabilidades, resultados, replanteamientos y la realidad compartida), que contempla la gerencia moderna creada para la temática de la Seguridad integral en particular (MGM/6Rs) en contexto, a todas luces corrige y supera los errores, las fallas, falencias y equivocaciones del modelo de Seguridad ciudadana, accediendo a crear y construir sobre la marcha y la experiencia, el modelo teórico-práctico denominado “MISER” (Modelo de convivencia y Seguridad Integral de la Realidad Compartida, que aunado al componente social “OFA” (Organización Familiar Autosuficiente), al tecnológico “Plataforma Tecnológica” o “Software Empresarial” e “Inteligencia de Negocio o Artificial”, elemento fundamental que amplía el universo de probabilidades y capacidad de poder actuar en tiempo real, disminuyendo tiempos y movimientos, con el apoyo espiritual e intelectual de los MODAR (Modelo Metodológico para Forjar Mejores Personas).

Aplicar El MGM/6Rs puede equiparase a actualizar el tema, la ciencia, la necesidad y la profesión de la Seguridad, a modernizar y acercar la materia al nivel y categoría de las ciencias y disciplinas del saber científico, exactas y complejas, pudiendo de tal manera garantizar y augurar absolutos resultados en tranquilidad, sosiego y paz, que requiere y exige un medio bajo condiciones de fortificada Seguridad.

El MISER transforma la seguridad en Integral y en el eje transversal y columna vertebral de la interacción social humana, que coadyuva y le agrega valor a la administración y gerencia de lo público, como a los organismos e instituciones encargadas por constitución y la ley de la satisfacción de necesidades del pueblo gobernado, entrando a colaborar activamente con las ciencias “política y economía” en la difícil labor y misión de procurar hasta alcanzar mejoramiento en calidad de vida, progreso y desarrollo sostenible y sustentable de toda la sociedad, sin discriminación alguna.

La Seguridad con el RSH y sus componentes se transforma en instrumento, mecanismo, medio, estrategia, a la vez en la forma y la vía que facilita y coadyuva a que por fin en lo referente a gerencia y administración de lo público, se pueda pasar de la retórica o del discurso a la praxis, equidistante a convertir en realidad los programas de campaña y luego de gobierno. Evento trascendental en el que la Escuela de la Nueva Vida o de Planes y Proyectos Productivos (ESPROVID), entra a constituirse en factor determinante e importante que permite la participación masiva ciudadana, como factor transformador del dialogo en acción social fluida (obras y realizaciones).

En el modo tradicional de administrar y gerenciar tanto la materia de seguridad como las instituciones encargadas de ella, por medio del modelo de seguridad ciudadana de toda la vida, ha hecho carrera el facilismo y la ley del menor esfuerzo, sin que se requiera la más mínima preocupación y exigencia de verdaderos compromisos y responsabilidades para con la vida del colectivo social, en tanto que cada vez que se dan y presentan sobresaltos inesperados de inseguridad, de inmediato la comunidad en pleno hace fuertes y urgentes reclamos sumados a exigencias, requerimientos que asimismo de ipso-facto son atendidos por la autoridad político-administrativa, tomando siempre y a todo momento la decisión de aumentar el pie de fuerza, se incrementa el armamento, vehículos, medios y recursos, incluso se extiende la expedición y reforma de nuevas y mayor cantidad de leyes coercitivas y sancionatorias, con la constante de que muy pronto vuelven a repetirse las mismas conductas delictivas y de violencia extrema.

La ley del menor esfuerzo es promovida por la misma forma de administración y gerencia empleada por siempre en el modelo de seguridad ciudadana, lo que equivale a ser inducida e influenciada por el aparato burocrático y los altos ejecutivos. Permitir que la gente (funcionarios) se acostumbre al trabajo fácil sencillo y sin esfuerzos, ocasiona graves daños a la iniciativa, a la participación libre y voluntaria, lo mismo que al emprendimiento y la participación, pasividad que en lugar de transmitir sinergia, ocasiona y genera energías negativas (negativismo), censuras e inestabilidad del talento humano, creándose un medio totalmente hostil y desfavorable a los resultados en todo sentido y dirección.

La costumbre y rutina de buscar hasta encontrar a quien(es) echarle y achacarle toda la responsabilidad y la culpa de lo negativo que nos ocurre, incluidos los negados y exiguos resultados en el trabajo que les compete por función y misión constitucional y legal, especial y particularmente cuando se accede a desempeñar cargos públicos, creyendo erróneamente que se es nombrado para servirse del cargo o puesto y no para servir, como en efecto es el propósito real.

Recordemos ahora una deplorable expresión que hizo y sigue haciendo carrera en la policía colombiana y la mayor parte de instituciones que constituyen el Estado: “a mí me pagan por lo que dure, más no por lo que haga”.

Luego de hacer esta pequeña e incompleta relación de antecedentes bastante correlacionados y que con absoluta certidumbre inciden directa y equitativamente en la negación de resultados (competitividad y productividad) en el indispensable tema de la Seguridad, materia de la que sabemos es definitiva para lograr o no que la sociedad colombiana pueda o no Mejorar sus condiciones de vida, además que de ella pende en grado sumo que se logre o no el Progreso y Desarrollo Sostenible y Sustentable de Colombia, argumentos considerados amplios y suficientes para que la comunidad en pleno (Estado, Gobiernos, Autoridades y sociedad), entren a ubicarle como asunto de interés prioritario y fundamental dentro de la Interacción Social Humana de los colombianos.

Revisemos que el RSH nos dice y representa abiertamente que hasta el día de hoy nuestros líderes, altos ejecutivos, administradores y gerentes de lo público, y en general nuestros gobernantes de hoy y del pasado, la mayor parte de ellos con excepción de muy pocos, todos se quedaron en el mero discurso, en planteamiento de tesis y teorías aprendidas en otras latitudes, en intentos y ensayos a todo momento repetidos, imitaciones y copias que conllevan a los consabidos exiguos y negados resultados de toda la vida, en donde como siempre salen perjudicadas en superiores dimensiones las Grandes Mayorías porque a ellos (los gobernantes), responsables de los desaciertos y pésimos resultados no les ocurre nada, y si por alguna razón llegare a protestar la comunidad de ipso-facto son trasladados y enviados a cargos diplomáticos en el exterior.

Al echarle una pequeña mirada y leída rápida, al artículo del diario El Tiempo del día 19/09/2014 de la periodista de la sección economía y negocios Martha Morales Manchego, que titula: “Los colombianos trabajan mucho, pero les rinde poco”, inicia su análisis con una comparación sencilla entre el rendimiento y productividad de un empleado en Colombia frente a un trabajador en USA, concluye que para realizar el mismo oficio o actividad en los dos países se requiere de mayor cantidad de empleados en Colombia, encuentra una abismal y preocupante relación diferencial de 4,5 a 1, luego dedica su análisis a tratar de encontrar las causas y factores que inciden en nuestra baja productividad.

Dice la publicista que son varios los factores que inciden en la baja y mala productividad de los trabajadores en el país, que nacen desde el plano individual y se trasladan hasta lo estatal, reconfirmando que los 21 millones de empleados en Colombia exponen a toda hora encontrarse agobiados y extenuados con la pesada carga laboral y las largas jornadas; los trabajadores coinciden siempre, manifestando tener un exceso de carga laboral, que son muchos asuntos por resolver, empero que tal reclamo no coincide con los informes de Productividad de Colombia, que en tal campo ocupó el puesto 66 entre 144 países entre los que el Foro Económico Mundial efectuó el estudio y medición.

Expone la columnista que Rosario Córdoba, Presidenta del Consejo Privado de Competitividad de Colombia, Magister en Economía de la Universidad de los Andes, dice que al hacer un análisis comparativo entre fuerzas laborales colombianas y americanas (USA), nos encontramos con una realidad que pesa enormemente en la Competitividad del país, por cuanto para la realización de la labor de un empleado en los Estados Unidos de Norteamérica, se requieren 4,5 trabajadores colombianos, diferencia abismal que de entrada nos muestra en cuál, qué posición y condiciones nos encontramos en el trascendental tema de la Competitividad y Productividad, de allí las talanqueras para alcanzar Progreso y Desarrollo del país y por el contrario permanecer enquistados en atraso, pobreza extrema y subdesarrollo.

La connotada economista reitera que el bajo rendimiento no solo tiene orígenes en pérdida deliberada de tiempo por parte del trabajador, incluye también otra serie de causas y factores que se determinan en la lista que destaca entre otros: La inextricable Movilidad de Transito y Transporte en las ciudades que generan demora y enormes atrasos en desplazamientos del hogar al trabajo y viceversa, el difícil acceso a Educación de calidad de forma que el empleado pueda acceder y capacitarse al ritmo del desarrollo Tecnológico que impacta en Productividad, la cultura y costumbre de la impuntualidad que ha hecho carrera llevando a la perdida de citas y reuniones trascendentes, como también la falta de foco en las reuniones realizadas, convirtiéndolas en tortuosos monólogos y conversatorios sin sentido y sin un objetivo claro, que en nada ayudan a impulsar la sinergia en el trabajo, convirtiéndose de manera adversa en una barrera y obstáculo infranqueable que ocasiona apatía y rechazo generalizado.

Reitera la Señora Córdoba que cuando el trabajador no tiene la educación adecuada y suficiente, junto a la cultura y la voluntad para ser rendidor y productivo en su labor, pues sencillamente no tiene preestablecido y mucho menos incorporado un método o forma de hacer las cosas de la mejor manera posible y con suma eficiencia, evento para el que coloca el sencillo ejemplo de la empleada doméstica en las dos plazas (Colombia y USA), destacando que es un servicio bastante oneroso en los Estados Unidos, lo que hace que tanto empleado como empleador se pongan de acuerdo para realizar ese mismo trabajo que realiza una persona en un hogar en 8 o 10 horas todos los días en nuestro país, con un salario recientemente establecido en el mínimo con todas sus prestaciones, actividad que allá en Norte América lo hace una misma persona de forma rápida en 3 horas, ganando por supuesto por hora laborada, para poder así desarrollar esa misma actividad en tres o cuatro partes más, motivo para que su salario pueda fácilmente triplicarse o incrementarse en tres o cuatro veces más, añadiendo que su logro y rendimiento puede darse por contar con mejores y superiores herramientas de trabajo.

Concepción con la que los colombianos sensatos y consecuentes están totalmente de acuerdo, en tanto que en muchos hogares hoy viven la experiencia de haber tenido que dejar de contar con la colaboración de una empleada de tiempo completo, por una que viene dos o tres veces por semana por cuatro a seis horas diarias, quien cobra por hora laborada, evidenciándose que en efecto trabaja en tres o cuatro partes, cuadrando y acomodando un salario que fácilmente puede equivaler a tres mínimos mensuales.

Lo cierto es que la Productividad y la competitividad son temas a los que poca atención se le ha prestado en el país, razón para encontrarse en similares condiciones a todas las necesidades básicas, bastante atrasado y retardado, valiendo la pena aclarar, que de la fecha en adelante al constituirse en dos temas demasiado interesantes y preponderantes para la Interacción Social de la comunidad, debemos darles una ubicación en lugar preferente, en paralelo con la Seguridad Humana, entendiendo que ninguno de dichos asuntos pueden tratarse y abordarse como si fuesen ajenos a responsabilidad humana individual y colectiva, ya que de los alcances y avances en tales propósitos pende en alto grado que podamos alcanzar el progreso y Desarrollo Humano Sostenible y Sustentable en Colombia.

Temas que necesariamente deben incorporarse para que hagan parte integral y sustancial de la novedosa tendencia del pensamiento “Realismo Social Humanitario”, máxime si en verdad se quiere alcanzar el más alto grado de aceptación y calificación en la gobernabilidad por parte de toda la sociedad, puesto que por una determinación de tales connotaciones, coloca al gobernante en posición y disposición de querer y poder presentar de manera real obras y realizaciones en todos los campos de la vida en comunidad (en las necesidades básicas de sobre-vivencia), comprendiendo que Productividad equivale o es equidistante a alcanzar grandes logros y excelentes resultados en todas las necesidades insatisfechas, por cuanto todos le apuestan y empujan su vida y actividad socio-económica hacia el éxito y superación, pudiendo ahora hablar y publicitar satisfacciones que mejoran las condiciones y calidad de vida, para luego pasar al Progreso y Desarrollo Sostenible y Sustentable de todo el pueblo colombiano.

Además expone la Señora Rosario Córdoba sobre la importancia de incluir a la Productividad y la Competitividad como temas prioritarios de una Política Integral a nivel individual, familiar, social, local, regional y nacional que nos compete y nos incumbe a todos los seres humanos que hacemos presencia en esta vida, como responsabilidad social individual y grupal, de la cual pende que se logre el verdadero Progreso y Desarrollo Sostenible y Sustentable, comprendiendo con suma sensatez que requiere de un trabajo mancomunado. Estableciendo un acertado Sistema Integral que contemple las ciencias, la tecnología y la innovación que se constituya en la verdadera Política de Desarrollo Productivo, al engranar las políticas socio-económica locales y regionales en un todo nacional, de forma que se inicie un acertado proceso de legalización y formalización de la economía informal.

Disposición que se genera a partir de la cordura y sensatez con que se disponga, de la voluntad y serios sentimientos para imprimirle o realizarle cambios fundamentales y sencillos a la familia y a la sociedad, estamentos tradicionales que conservan por herencia un sinnúmero de errores, fallas y equivocaciones por tradición y cultura durante toda la vida, falencias que requieren de una urgente intervención para hacerle cambios o giros necesarios, para que se haga realidad el procurar un bienestar común y general de los asociados, encontrándonos con que no existe mejor y más apropiada opción que a través y por medio de la OFA (Organización Familiar Autosuficiente), Componente Estructural Social del RSH (Realismo Social Humanitario) y del MISER (Modelo de Convivencia y Seguridad Humana de la Realidad Compartida), ayudando dicho sea de paso a que los colombianos nos acostumbremos a generar de forma concomitante empresas, empleo y empresarios, dando fin a la informalidad en la economía, alcanzando desde luego la formalidad de más de 11.5 millones de colombianos emprendedores que viven hoy en la informalidad.

Seríamos injustos e imparciales sí pasásemos por desapercibido estos importantes temas para la interacción social a nivel universal, máxime cuando los responsables directos por Constitución y la Ley en la función y misión de ayudar y auxiliar de manera formal u oficial a las comunidades en la satisfacción y superación de las necesidades de permanencia en el planeta, en particular en lo que refiere a Seguridad, equidistante a los estamentos e instituciones y organismos que conforman la Fuerza Pública, concibiendo de manera fidedigna que la mayor parte de los seres humanos que las integran, se encuentran bastante atrasados y retrasados en lo que refiere a Productividad y Competitividad, hecho que se hace súper-evidente con los exiguos y negados resultados de siempre con el Modelo de Seguridad Ciudadana.

Insuficiencias que requieren de un cambio obligatorio y necesario en el Modelo y Forma como se administra, dirige y gerencia tanto el tema de la Seguridad, como las instituciones encargadas de ella, motivo para presentar a consideración El MISER (Modelo de Convivencia y Seguridad Integral de la Realidad Compartida), toda vez que obedece y es el fruto o resultado fidedigno de una verdadera y seria investigación científica, en donde durante tres décadas se le hizo seguimiento estricto y directo al Modelo de Seguridad Ciudadana por siempre utilizado, encontrándole un sin número de errores, fallas y equivocaciones, que en vivo y en directo sobre la marcha o ejecución de la Seguridad en diversos tiempos y regiones, se le hicieron las correcciones y se superaron todas las falencias, hasta llegar al momento de construir el RSH con sus componentes a saber:

  1. EL MISER (Componente Operacional). 2. Componente Estructural (el MGM/6Rs). 3. Componente Social (OFA), 4. Componente Tecnológico (la Plataforma Tecnológica o Inteligencia de Negocio – Software Empresarial o Institucional- Inteligencia Artificial), y 5. El MODAR, como componente espiritual e intelectual (Modelo Metodológico para forjar buenas y mejores personas); elementos que de inmediato actualizan y modernizan la materia de la Seguridad en Integral, acercándole al nivel y categoría de las Ciencias Exactas y Complejas, determinación que le pone fin a los sufrimientos perennes de las comunidades en este lamentable campo de la vida y en las diferentes áreas socio-económicas, con el aditamento de que si no se hace primero en seguridad, ninguna de las otras es posible de solucionar.

Hemos de entender que cuando se aborden las otras necesidades estamos entrando a los terrenos y competencias del RSH como renovada vertiente del pensamiento, que no se queda en la retórica, sino que a diferencia lo que ocurre con otros pensamientos, avanza y da el paso de las ideas meramente dichas a la praxis, encontrando aquí la más profunda y radical diferencia con las tendencias existentes, en tanto que ya no son solo palabras y discursos, con el RSH podemos pasar sin dilación ni dificultad alguna del dialogo a la acción, incluso se pueden desarrollar concomitantemente, con la plena certeza de que los colombianos (todos) en conjunto social vamos a ser exitosos.

Surgiendo por supuesto la importancia en prioridad que debe dársele a la Productividad y la Competitividad de todos y cada uno de los integrantes de la sociedad, sin exclusión de nadie, como una Responsabilidad Social individual y colectiva, de las que igualmente pende el Mejoramiento en Calidad y Condiciones de Vida, en parecidas circunstancias el Progreso y Desarrollo del país en general, equidistante a que si alcanzamos altos estándares en Productividad y Competitividad, estaremos construyendo la sinergia, la voluntad y la fuerza necesaria que nos da el impulso suficiente, de modo que nos permita por fin abandonar el estadio de atraso y pobreza eterno, para luego por fin hacer ingreso al Progreso y Desarrollo al que siempre hemos aspirado como colectivo social emprendedor y cansado de tanto sufrimiento socio-económico.

Incidente trascendente para la vida de la sociedad colombiana, que al día no hemos podido solucionar y en el cual nos encontramos bastante atrasados, retardo que obedece a la persistencia de nuestros dirigentes y ejecutivos, en tanto que osan por querer a toda costa seguir empleando y ejecutando el mismo Modelo de Seguridad Ciudadana, sin que se den por enterados que dicho modelo ya caducó, que se encuentra en lamentable estado de deterioro e inservible, fuera de contexto, pasado de moda, nefasta decisión que obliga a que se sigan acrecentando las brechas y retardos socio-económicos cada vez más, la materia como necesidad importante para el colectivo social se retarda o retrasa más y más, con las consabidas consecuencias negativas para la comunidad, ocasionándole desde luego superiores daños a las grandes mayorías.

Entendamos a consciencia con cordura y sensatez, que se hace un requisito indispensable adoptar y poner en ejecución un verdadero y acertado Sistema de Medición, Seguimiento, Control, Verificación, Evaluación y Calificación, sí es que en verdad queremos superar los problemas de baja Productividad e Incompetencia o ausencia de competitividad, comprendiendo a la vez que el Estado como complemento y ente encargado de la Interacción Social debe obligatoriamente mejorar las condiciones y calidad de la educación. Señalando además que el MISER se convierte una se inicia su aplicación, en una herramienta, a la vez mecanismo y estrategia fundamental que coadyuva a elevar el rendimiento, la productividad y la competitividad en todos los integrantes del equipo Gerencial de la Seguridad.

Ya es tiempo de superar la pérdida deliberada de tiempo en nuestras instituciones del Estado, como en efecto puede percibirlo toda la comunidad al observar la actividad pasiva y negligente, diaria y permanente que desarrolla gran parte de los funcionarios uniformados en la calle o en oficinas en donde demoran a criterio propio y arbitrario la atención al público, por cuanto ese es un factor determinante, que puede en ciertos momentos acelerar o parar la productividad y la competitividad, primero en las instituciones oficiales y por ende luego en lo privado, aclarando que tampoco debe llegarse a extremos de exigir resultados a lo loco y sin ningún tipo de planeación ni proyección progresiva, ya que con plena certidumbre de manera deplorable vamos a encontrarnos con abusos de poder y falsos positivos.

Debe de comprenderse, que si queremos todos ayudar en el propósito de alcanzar alta Productividad y Competitividad que garantice Progreso y Desarrollo Sostenible y Sustentable en el país, lo lógico es que de manera profesional y metodológica se monte y ponga a disposición de lo público el SISME. Sistema que viene incorporado al RSH y al MISER, acompañando a la Escuela de la Nueva Vida o de Planes y Proyectos Productivos (ESPROVID), elementos que coadyuvan a una acertada capacitación para que el Policial y en general el hombre de Seguridad, lo mismo que el ciudadano del común, logren todos a la par en colectivo y en consecuencia adoptar un Método en su trabajo y vida diaria, que les facilite y transforme en rendidores, productivos y competitivos, pasando desde luego a obtener que toda la población pueda con asistencia profesional oficial de Estado cumplir y ser exitosos en los planes de vida y proyectos productivos, dando prioridad a lo colectivo con OFA.

CORONEL ® ANTONIO JOSÉ ARDILA TORRES                                                                                 ESPECIALISTA EN CONVIVENCIA Y SEGURIDAD INTEGRAL

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Esta entrada tiene 154 comentarios

  1. Gracias y procuramos gozar y disfrutar de la Gran Fiesta por el Cambio con el RSH-CSH. Abrazos AJA.

  2. Gracias, y por favor ayuda a mucha gente. Abrazos AJA.

    1. Cordial saludo; claro que sí quiero contactos. un abrazo AJA.

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